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Marcial Perozo se nos fue: El aristócrata del violín nos dice adiós

Se nos fue Marcial Perozo, se llevó el arco y el violín para seguir impregnando de melodías alegres sus días más allá de El Trompillo… Un adiós no será suficiente, su música queda entre nosotros así como la humildad de un creador empírico que se dejó guiar por la mano de Dios

Escrito por: Adriana Ciccaglione @adricicca

Fotos: Facebook Marcial Perozo

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El arco en las cuerdas dejaron de sonar… la alegría de las notas musicales se quedó muda ante el vuelo de un hombre que emprendió amor y pasión por el arte de tocar: Tocar para soñar, tocar para reír, tocar para compartir, tocar para amar.

Se nos fue Marcial Perozo, con su sonrisa abierta y sus ojos tímidos que se ocultaban tras los anteojos, los mismos con los que observó la magia de las melodías, el abrazo sincero de sus amigos músicos, el cariño de quienes siempre le admiramos y respetamos. Aquellos lentes que también se empañaron cuando la tristeza tocó a su puerta y cuando hubo que compartir la noticia amarga que estrecha el corazón.

Violinista por convicción y oficio, por la vocación y por la inspiración que viene del cielo. Compositor, creó música para sus afectos, así como para la vida misma. Entre sus manos el arpa, la guitarra y el cuatro eran sólo una extensión más de su cuerpo.

Todo él reflejaba ese gran don de humildad, que lo acompañó hasta el sábado 27 de abril, cuando se convierte en un legado musical para Lara, Venezuela y otras latitudes.

Aún lo recuerdo en el III  Festival de Violín Popular que se celebró en Sanare. Allí en esas tierras donde las flores se dan cita y la brisa suave y fría también me dijo: “La música la llevo primero aquí (y señaló su corazón) y después acá (apuntando sobre su cabeza”.

Con una sonrisa comenzó la interpretación en la plaza Los Símbolos y dichoso se sentía de ser escuchado y admirado por quienes atónitos entendían el encanto de sus sonidos. En esa misma edición el joven violinista Neisser Sandoval interpretó el tema Tristeza el cual dedicó a Marcial Perozo.

Una vida, un violín…

Marcial Perozo nació el 01 de marzo de 1936, en un poblado llamado Curarí, entre Quíbor y El Tocuyo. Por eso amaba tanto viajar, recorrer Lara entera y disfrutar las bondades de esta tierra.

Era empírico, autodidacta, pero esto no le quitaba belleza y estilo a sus composiciones, sólo revelaban la naturaleza del cual estaba hecho.

“Aunque el violín se estudia de manera académica, también se puede tocar de forma popular, tradicional y folklórica que son tres cosas diferentes. En 1555 al fundarse El Tocuyo, después de un siglo las primeras cofradías que le bailaban y cantaban a San Antonio, le incorporaron el violín a raíz de La Salve”, comentó el profesor de historia musical en el Conservatorio de Música Vicente Emilio Sojo Luis Enrique Silva Ceballos.

Perozo fue un heredero de esa tradición, a la cual también se unieron figuras de la talla de Sixto Sarmiento, Pablo Canela, Pastor Giménez.

De hecho, Silva Ceballos destaca como discípulos de la escuela de violín popular que fundó Sarmiento en Tintorero a Perozo y Giménez.

77 años tenía ya nuestro querido Don Marcial, quien vivía en El Trompillo celebrando la vida con el arco en sus manos. Valses, merengues, golpes, guarachas, joropos, los géneros musicales llegaban primero a su corazón y luego le daba vida a través del violín.

“Marcial Perozo es el último de la generación de Pablo Canela y Pastor Giménez, se nos fue un grande. A través de la Academia Latinoamericana de Violín se le realizó un homenaje en la segunda edición. Y el Ensamble Nueva Segovia grabó uno de sus valses. Nos dejó un gran legado, era realmente un virtuoso del violín, un adelantado de su época. Ganó premios en el Festival de Violín en Tovar (Mérida). Sus compañeros músicos le llamaban el aristócrata del violín, ya que estaba en otra dimensión”, dijo conmovido ante la noticia el violinista y director de la Acedemia Latinoamericana de Violín, Francisco Díaz.

Una buena noticia llega en medio de la tristeza que nos deja su adiós, el joven violonchelista José (Cheo) Meza ha llevado a cabo la compilación de todos los temas de Perozo, para llevarlos a partituras y así conservar la huella de este músico larense.

Mientras que el violinista larense Neisser Sandoval comenta, “Marcial es una biblia histórica. Se encuentra entre los tres más grandes del violín: Pastor Giménez y Macario González. La huella de él seguirá porque el maestro Perozo se mantuvo tocando con todas las generaciones y de ahí nace este sentimiento de admiración”.

“Muchos artistas desconocen nuestra música popular y es importante valorarla. Hay tres composiciones de gavilanes, un gavilán le pertenece a Pablo Canela, el otro a Pastor Giménez y Marcial Perozo también compuso uno, él me decía que ellos veían volar muchos gavilanes sobre todo por Carora y eso fue lo que los inspiró. Pero tenía muchos temas bellísimos: Inmaculada un vals que le dedica a su hija, El día de las madres, La ejecución del violín, El violín de San José, Los bigotes del chivo y Monserrat son algunos de los que más recuerdo”, expresó Neisser Sandoval.

La promesa de este joven larense ahora radicado en el oriente del país, es poder rendirle un homenaje a quien fomentó en ellos el amor por la música, “ya he conversado con otros amigos y queremos rendirle el tributo que se merece Don Marcial Perozo”.

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