Bestias del sur salvaje: Sinfonía de magia y poesía

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Por: Adriana Ciccaglione @adricicca

La Sinfonía N.º 9 de Antonín Dvořák, mejor conocida como la Sinfonía del Nuevo Mundo, es una obra de la música académica que transporta al que la escucha a ese universo tan particular que quiso describir el compositor checo, en cada uno de sus cuatros movimientos.

La pieza comienza despacio, los instrumentos de metales y viento hacen de las suyas y luego de un silencio comienza la música a vibrar. Así continúa, pasando por el segundo movimiento que es una excusa perfecta para el homenaje al poema de Longfellow, El Canto de Hiawatha, que escenifica los funerales en un bosque, melodías líricas le dan sentido a la propuesta… En el Scherzo-Molto vivace se da cita la danza en el bosque, para luego culminar con los contrastes más sublimes, que le dan vigor a una de las obras clásicas más hermosas de todos los tiempos.

Vigor, vertiginosidad, ímpetu, así es la sinfonía… Vigor, vertiginosidad, ímpetu es lo que le imprime el director Benh Zeitlin a la cámara al momento de capturar las imágenes de su primer largometraje Las bestias del sur salvaje.

Algo en común tienen estos dos creadores, de diferente nacionalidad y época, y es que han querido con sus obras artísticas, unir esos mundos equidistantes no sólo por el espacio geográfico, sino también por ideologías y culturas.

Vamos al ritmo acelerado de la pequeña Hushpuppy, interpretado por la novel  Quvenzhané Wallis. En la película  hace el papel de una niña de 6 años y sus ojos son los nuestros, así lo ha querido este joven director neoyorquino quien a sus 30 años debuta por todo lo alto con un filme realmente inspirador.

Ella marca la pauta, ella es quien nos narra esa historia. Su mirada nos indica que pasa en ese mundo tan particular. Cuando calla, escullamos lo mismo que la pequeña.

Hacer del pantano poesía no es nada sencillo. Voltear la mirada a aquellos temas que a muchos no les interesa, tampoco. Pero si además de esto, une esas dos fortalezas, nos conseguimos con algo realmente innovador que nos infunde  y nos llena de esa chispa contagiosa llamada vida.

Las bestias del sur salvaje es eso y un poco más. El filme se desarrolla en Bayou, una población arropada por las aguas del Misisipi, apartado de la civilización por un dique gigante. Las lluvias y la tormenta crearán el caos, el apocalipsis del Katrina llega para desmontarle el mundo a Hushpuppy.

“Yo soy una pequeña partícula del universo… Dentro de millones y millones de años, los científicos y las personas sabrán que Hushpuppy vivió en un lugar llamado La Tina”, con estas frases la pequeña desmorona a más de uno. Un guión tan sencillo y básico, puede arrancar las lágrimas al menos sensible.

Hushpuppy es huérfana de madre y en la película se queda también sin su padre. Pero la valentía con la cual lo despide es propia de este personaje. Lo heredó de su mamá y lo aplica para hablar con esas bestias que han salido a la tierra nuevamente, producto de un desorden ambiental llamado cambio climático.

La escena de la pequeña convenciendo a un uro para que la deje llegar a su casa, vuelve a dejar sin habla al espectador, uno de los mejores planos cinematográficos que quedará para la historia. Y en un suspiro se retoma la vida, ya que si nuestra atípica princesa de cuentos de hadas, puede sonreír y demostrar fortaleza ante lo que es el fin del mundo, nosotros como espectadores nos unimos a ella, y entre algunas llantos que hubiera que secar, entendemos la importancia de lo cotidiano.

Lo cotidiano que se hace mágico con una iluminación naturalista, con granos en las imágenes, y con ese ambiente que se queda tatuada en nuestra retina y memoria. Rostros desconocidos, caras comunes nos dan una lección, sin así pretenderlo e imponerlo.

Ya el filme se ganó la Cámara de Oro en Cannes; el Festival de Sundance le otorgó Mejor película y mejor fotografía. Mejor Largometraje Ópera Prima Internacional en el GIFF y el Premio de la Audiencia en el Festival de Cine de Los Ángeles, entre otros galardones que elogian esta producción.

Con cuatro nominaciones al Oscar entre ellas Mejor Película, Mejor Director, Adaptación de guión y Mejor actriz, pudiendo Quvenzhané Wallis ser la más joven en llevarse la estatuilla dorada en sus 85 ediciones.

Mientras tanto el mejor premio es disfrutar de esta poesía visual, que como la Sinfonía del Nuevo Mundo nos acerca a lo pequeño, a lo mágico, a lo místico, tanto las notas musicales como Las bestias del sur salvaje hace que nuestro corazón aprenda a amar y reconocer lo sublime en lo sencillo.

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Ficha técnica:

Película: Bestias del sur salvaje.

Título original: Beasts of the southern wild.

Dirección: Benh Zeitlin.

País: USA.

Año: 2012.

Duración: 92 min.

Género: Drama, fantasía.

Interpretación: Quvenzhané Wallis (Hushpuppy), Dwight Henry (Wink), Levy Easterly (Jean), Lowell Landes (Walrus), Pamela Harper (Little Jo), Gina Montana (Miss Bathsheba), Amber Henry (LZA), Jonshel Alexander (Joy), Joseph Brown (Winston).

Guión: Lucy Alibar y Benh Zeitlin; basado en la obra “Juicy and delicious”, de Lucy Alibar.

Producción: Michael Gottwald, Dan Janvey y Josh Penn.

Música: Dan Romer y Benh Zeitlin.

Fotografía: Ben Richardson.

Montaje: Crockett Doob y Affonso Gonçalves.

Diseño de producción: Alex DiGerlando.

Vestuario: Stephani Lewis

Web oficialhttp://beastsofthesouthernwild.com/

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