El Hermano Miguel: El faro que alumbró La Salle

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Por: Adriana Ciccaglione @adricicca

Foto: Cortesía EL IMPULSO

Tenía cinco años y finalmente me habían inscrito en el mismo colegio donde estudiaban mis hermanos: La Salle. A los cinco todo nos parece grande. Nos atemorizaba un mundo visitar el Museo de La Salle en Barquisimeto, que en ese momento quedaba en la parte alta del patio del colegio grande y que luego se convertiría en el gimnasio de los muchachos (hoy no existe ese espacio). Era tenebroso, oscuro, frío. Los megaterios para nosotros eran monstruos gigantes que en cualquier momento podían cobrar vida y comernos completicos. Entrábamos y salíamos con miedo, mucho miedo.

Finalmente un día no nos llevaron más. Cuando íbamos al colegio grande, las puertas del museo estaban cerradas. Habían transcurrido dos años y llegó a Barquisimeto el Hermano Miguel Laforga, quien estudió Entomología (investigación de insectos) y que se enamoró del proyecto inmediatamente lo conoció. Heredaba nada más y nada menos que el trabajo de dos grandes: Hermano Nectario María y Hermano Basilio. El museo había nacido de las manos y de la investigación de estos estudiosos en 1922.

Pero los sueños del Hermano Miguel pronto se verían interrumpidos. El lugar tenía mucha humedad, una bronco-pulmonía lo dejó en cama durante tres meses. El doctor fue enfático y le dijo: “No sé si usted está trabajando en una cueva, pero de seguir en ese lugar la muerte lo visitará antes”.

De allí nació una propuesta. Al museo lo mudarían. Pero el nuevo lugar era muy pequeño, para la cantidad de objetos paleontológicos y antropológicos que había y que debían ser tratados con mucho cuidado. Es por ello que desde 1983 La Colección Museo La Salle está en comodato en el Museo de Barquisimeto, donde se exhibe una de las mejores propuestas, que cualquier otro museo en el mundo desearía tener por su valor histórico.

Ya recuperado y con luz verde el Hermano Miguel emprendió su misión. Le añadió toda la sazón posible. Era el inicio de un nuevo museo. Integró a los alumnos, realizaba expediciones a Cubiro, Quíbor, al Parque Terepaima y otros lugares del estado Lara. Los enseñó a atrapar a las mariposas, clasificarlas según la especie y preservarlas a través de un tratamiento con naftalina y unas cajetillas bien particulares donde se colocaban.

De esta iniciativa nació el Centro Científico, un grupo de estudiantes de La Salle lo integraban. Mis hermanas Carmen Lucía y Vincenzina fueron parte de las fundadoras. La idea era reunirse en un salón y conocer más a fondo todos esos temas de la naturaleza que tanto les interesaban a los muchachos. Las excursiones seguían y se convertían en un aula a cielo abierto guiado por el Hermano Miguel.

Cuando yo tenía ocho años un día llegó el hermano al apartamento donde vivíamos. Llevaba unas láminas de aluminio, que estaban en el colegio. La idea era que mi hermana las pintara por el lado plateado, que no tenía anuncios por supuesto. Vincen se encargó de recrear los paisajes que el Hermano Miguel le indicaba. Yo sólo veía y pasaba algunas pinturas. Ese fue el primer paso para ambientar el Museo de Ciencias La Salle. Claro tan perfeccionista y exigente el hermano, años después lo cambió por lo que hoy podemos apreciar.

Miguel Laforga siempre fue un enamorado de la naturaleza. A mí, ya grande no se me ocurrió peor cosa que quedarme dormida un viernes por la tarde en la clase del Centro Científico. Cuando abrí los ojos, el hermano estaba con los brazos cruzados y un gesto de indignación total.

Buscaba la excelencia en sus muchachos, porque él daba lo mejor. Yo tan joven en ese momento, no lo entendía así. Al transcurrir los años lo pude ver mejor. Valoré más su trabajo, en más de una oportunidad hice reportajes sobre el museo, y el orgullo que me daba cada vez que escuchaba una explicación, salía de mi pecho y me abrazaba por completo. Una sensación completamente lasallista.

“Si les dices piedras, yo me pongo muy bravo, sabes que sí. Son minerales Adrianita, que las piedras son otras y no tienen las particularidades de estas”, decía.

Un día me contó lo del feto de seis meses. Era una niña que había nacido sin cerebro, desde el Hospital Central Antonio María Pineda llamaron al Hermano Miguel, para saber si estaba interesado en guardarlo. Dijo que sí. Hace un par de años, una pareja con dos niños visitó el Colegio y Museo La Salle. Le preguntaban mucho acerca del feto. Al hermano esto le llamó la atención. Eran los padres de esta niña, quienes daban testimonio de vida luego de superar esta adversidad en su vida.

“Es una historia estremecedora, que me conmueve, lo más bonito es que pudieron hacer una familia”, comentaba el hermano cuando se acercaba al área de Fenomenología.

En agosto de 2013 mi hermana Vincen se vino de vacaciones con mi sobrina Silvanna. Ya Silvi de bebé había ido al Museo de Ciencias de La Salle. Quisimos ir a visitar más que al espacio, a ese hombre que como dice el himno de nuestro cole: faro es que de alumbrar, se convirtió en el faro que alumbró La Salle de Barquisimeto y a todos aquellos que pasamos por allí.

No sabía yo que esa sería la despedida, sin embargo, comentó su preocupación sobre qué le pasaría al museo después de su muerte, ojalá un lasallista le pueda imprimir el mismo amor y trabajo como lo hizo el hermano. Estaba muy contento. Nos regaló unos dijes de cuarzo a las tres. El lunes 16 de junio renovó sus votos religiosos. El martes 17 de junio, sin saber la noticia me quise estrenar el dije que me obsequió. Bella forma de despedirse.

Entrar al Colegio La Salle, para decirle adiós significó un mar de recuerdos de momentos inolvidables. Hoy sólo nos queda decirle: Gracias Hermano Miguel, por ser faro, por ser luz, por ser maestro, guía y ejemplo a seguir.

 

 

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22 comments

  1. Juan Luis Rodriguz · junio 22, 2014

    Excelente Adriana, emotivo, hermosas palabras.. un gran artículo para homenajear
    y despedir a un grandioso hombre. Yo tambien fui su amigo y lo admire mucho. Compartimos muchas momentos sobre la ciencias de la entomología pero sobre todo de astonomia,su otra pasión. Ademas era un tipo cálido, sencillo, humilde a pesar de ser españolete, buen amigo, lo recuerdo con cariño. Seguramente estará descansado en Paz en el mejor lugr del cielo, en el paraiso!!

  2. adricicca · junio 22, 2014

    Juan Luis querido, muchas gracias por esas palabras… Que lindo que lo hayas conocido y que se intercambiaran opiniones, a mi también me parece que es un ser de otro nivel… Seguramente está cazando mariposas en el cielo.
    Abrazos sinceros, Adriana

  3. Yakov Villasmil · junio 22, 2014

    Muchas Gracias Adriana, me haz traido muy buenos recuerdos con tus lindas palabras. Quisiera conocer hoy dia mas personas con la integridad y passion del Hermano Miguel, que lastima no haber podido despedirme de el.

  4. juan pablo sanchez · junio 22, 2014

    mejor imposible Adriana tu descripción de todas esa vivencias que tuvimos la gran fortuna de vivirlas en carne propia, hiciste que los recuerdos volvieran a flor de piel, y como dices tu el lamento por no darle el valor que significaba en aquellos momentos sino despues cuando somos adultos. ..

  5. adricicca · junio 22, 2014

    Hola Yakov siento que la mejor forma de decirle adios es recordar sus enseñanzas y hablar de él a las nuevas generaciones. Yo no conocí al Hermano Nectario María, pero es imposible no saber quién es.
    Nosotros que si compartimos con el Hermano Miguel debemos ser testimonios de esas vivencias.
    Gracias por tus palabras, abrazos!!

  6. adricicca · junio 22, 2014

    Juan Pablo las sentiste a flor de piel porque como le dije a una compañera, yo lo escribí en medio de lagrimas.
    Lasallistas nos transportamos más rápido aún, porque nadie nos echa el cuento, estabamos ahí para verlo y vvirlo.
    Somos unos privilegiados, hoy le doy gracias a Dios y a mis padres por haberme inscrito en La Salle.
    Gracias por tu comentario, abrazos!!

  7. Claudia Segovia · junio 22, 2014

    Que recuerdos Adriana senti lo Mismo que tu cuando Tenia 6 años! Yo en Los recreos ayuda a el Hno Miguel a poner las bolitas de naftalina en las cajitas de las mariposas e insectos! El era muy celoso de sus cosas y todo Tenia que ser muy ordenado! A mi me dio mi templon de oreja por que falte un viernes al Centro Cientifico jajaja! El sabia que yo no era de esa Rama!!
    Que reportaje tan bello! De toda una Lasallista!! Gracias por compartirlo

  8. Gisela Diaz · junio 22, 2014

    Bonito relato, el lado humano del Hermano Miguel.. ¡Cariños!

  9. adricicca · junio 22, 2014

    Claudia todos le teníamos panico al antiguo museo, no pasa lo mismo con este que reformó por completo el Hermano Miguel. El Centro Científico tampoco era mi fuerte, jjajjaja, de hecho yo soy de Humanidades, lo que pasa es que pude entender el valor de su trabajo.
    Gracias por compartir esas palabras, un abrazo, Adri

  10. adricicca · junio 22, 2014

    Chelita el tuyo también es hermoso y es que creo que todos tenemos anécdotas que contar sobre el hermano Miguel.
    A mi me faltaron muchas, pero fue lo que me nació al momento de escribir.
    Un abrazo Gise!!

  11. Lucía Ciccaglione · junio 22, 2014

    EL Hermano Miguel nos trasmitió su amor por la naturaleza, los animales y por la preservación de los recursos naturales y el ambiente. Hoy día es frecuente el tema de la conservación del planeta, pero en los años 80 no era así. Le doy gracias a Dios porque él estuvo presente en el camino transitado en el Colegio La Salle. Y gracias a usted, hermano Miguel.

  12. José Luis Parra · junio 22, 2014

    Adriana! Excelente tu artículo. Tal cual como dices, Lasallistas vivimos gran parte de tus anécdotas expresadas. Todos los que conocimos más de cerca al Hno. Miguel, descubrimos a ese gran ser que daba su vida por la enseñanza de todos. Y el orgullo que se siente de haber formado parte, o contribuido con alguna acción para el Museo de Ciencia, no cabe en el corazón.
    Compartí mucho tiempo con el Hno. Miguel en la realización de la ‘Guía Didáctica del Museo La Salle’, y mientras pude pasar el tiempo disfrutando mi último año como estudiante de La Salle, preferí dedicarlo a ese proyecto hasta verlo culminado,
    Que ese faro permanezca vivo en todos los corazones de los Lasallistas

  13. adricicca · junio 23, 2014

    José Luis que bueno me lo dices, tengo la guía lamentablemente en una caja por un tema de mudanza y no sabía quién había ayudado al hermano Miguel, aunque creo que él en una oportunidad me lo comentó… Me imagino lo que sientes, trabajar con él era todo un reto y ahora eso te quedará como una lección de vida que debes multiplicar.
    Un abrazo, Adriana

  14. adricicca · junio 23, 2014

    Luci yo creo que tenía visión de futuro y supo mirar más allá de su época las cosas que realmente merecían importancia.
    Nos dejó un legado, ya no lo tenemos físicamente, es solo eso, sus enseñanzas perdurarán por siempre!!

  15. Virginia Linarez · junio 24, 2014

    Adriana aunq nont conozco fisicamente ya por el solo hecho de ser lasallista nos hace pertenecer y ser hermanos d esta gran familia. Yo me gradue d Bachiller en Humanidades en 1.988 y tuve el privilegio d conocer y admirar el hermano Miguel pero como a muchos tambien me da miedo el Centro Cientifico, solo entraba por curiosidad, preferia pertenecer a la Gran Banda Show del Colegio La Salle cosas d niñapara aquel momento. Les saludo a todos y orgullosa siempre de ser lasallista . Nuestro grito sera:La Salle La Salle do quiera triunfara!!!

  16. adricicca · junio 24, 2014

    Hola Virginia, así es nuestro grito siempre será La Salle do quiera triunfará… Gracias por compartir tu experiencia, yo tampoco me fui por Ciencias sino por Humanidades, pero después enmendé el entuerto cuando entendí mejor la labor de este gran hombre.
    Que bonito es reencontrarse con lasallistas, quienes sientan y compartan los mismos valores, ideales y hasta sentimientos, porque estoy segura que lo que hoy nos achicopala porque ya no tenemos al Hermano Miguel entre nosotras, es eso un sentimiento más que compartido.
    Un abrazo y este es también tu espacio, Adriana

  17. Hernando Luna · junio 25, 2014

    Adriana una tarde de1982 llegue a casa era un alumno de bajo rendimiento en el Grupo escolar República de Costa Rica ese que esta en la 31 con carrera 16 allí transcurrió mi educación en mis primero años pero falto de algo que aun no descubría, por lo cual tenia un rendimiento regular es decir de 10 sobre 20 esa tarde aun la recuerdo porque me tope una langosta (para muchos un grillo muy grande) y me disponía a des hacerme de dicho bicho de 6 patas cuando una voz me dijo para “agarralo para llevarselo al Sr. de los insectos”, dijo mi mamá.
    Lo tome a pesar de que la apariencia de dicho insecto era intimidante por su tamaño y sus colores lo puse en un frasco de vidrio de mayonesa grande y lo lleve, al tocar la puerta del colegio pequeño me abrió la puerta un Sr. calvo, bajo y una voz de bajo de opera el Hno. Gaspar inmediatamente supo el porque de mi vista a las 5 de la tarde al ver el bendito animal entre mis manos, espera delante de la oficina del Hno gaspar un momento y en ese momento se abre la puerta de la sala donde los hnos descansaban un rato y sale el que sera mi mentor de muchas de mis enseñanzas, al ver dicho insecto sus ojos se agrandaron y su sonrisa apareció muy brillante inmediatamente nos llevo al centro científico recien montado para comenzar a disecar este bello especime.
    Guayamure (en Rio Claro) se volvio la visita de casi todos los fines de semana para cazar mariposas montar los cebos para las morphus peleides y tomar insectos para el centro científico. Diarias se volvieron mis visitas algunas veces con insectos y otras veces para saludarnos y recibir consejos de alli la sorpresa que me dio mi mamá esa tarde de julio de 1983 donde el Hno. Gaspar y el Hno Miguel me postularon para una Beca en la Salle es allí cuando nace la motivación que necesitaba para covertirme en un alumno excelente pero antes necesitaba pasar el examen de admisión de la cual no salí muy bien y me retrasaron un año, lo cual me ayudo mucho, así me pase a ser el único miembro del centro científico estando en primaria, mas que un mentor se convirtió en un amigo al pasar a la secundaria resulto ser nuestro profesor de religion. de amigo paso a ser mi guía y comence una nueva etapa al ser parte de la directiva del centro científico de la cual fui desde vocal hasta presidente, en 4to año decidí hacer la confirmación y mi padrino fue el hno Miguel hasta ese año fue todo muy bien hasta ese año de 1989 donde nuestra amistad se puso a fuego. recuerdo que ese año cantamos la 8va de Mahler en el teresa Carreño mi orgullo es que mi padrino se apareció en la sala Rios reina para ver la sinfonia de los mil de Mahler ya dos años antes un ser obscuro apareció en el colegio pero eso ya es otra historia que el tiempo mismo develo. Así que como amigo como guia la perfección, la puntualidad, la disciplina me llevo por los caminos del aprendizaje, del saber donde el deber faro es que as de alumbar me enseño grandes cosas amigo me enseñaste a no rendirme nunca, me enseñaste a dar la cara siempre en lo que hacemos bueno o malo, a tener valor para afrontar los retos, a ver mas allá de nuestras narices con verdades me enseñaste a valorar las cosas pequeñas y ver vida en donde solo hay un paisaje, me enseñaste a investigar me enseñaste de la vida y como guia espiritual me enseñaste en que Dios esta en cada vida en cada flor en cada ser viviente y cuando miramos esos amaneceres buscando el cometa Halley y mirando el universo en clases de astronomia que Dios es el ser supremo creador del universo.

    GRACIAS AMIGOy solo es un hasta luego

    • Lucía Ciccaglione · junio 25, 2014

      Hernando, la historia de cómo comenzó tu relación con el Hno. Miguel y el Colegio La Salle es muy linda. Recordé gratamente las excursiones a Guayamure y otros sitios a buscar mariposas, insectos, minerales, etc. así aprendimos mientras nos divertíamos. Gracias por compartir tu historia.

  18. adricicca · junio 25, 2014

    Justo cuando creo que no voy a llorar más, apareces tu Hernando con esa historia que me.conmovió y que me hizo recordar tantas cosas…
    Los Hermanos de La Salle son así, abrían sus puertas, ofrecían ayuda, ejemplo a.seguir coml Cristo y San Juan Bautista de La Salle.
    Lo del cometa yo lo viví y todos estos días me he recordado de ese episodio.
    El Hermano Miguel le pidió permiso a nuestros padres para que pudieramos ir en la noche a ver el.cometa con unos equipos especiales…
    Que bello.Hernando, gracias por compartir tu hermosa experiencia.
    Para ti al igual que para mi, el Hermano Miguel no ha muerto

  19. adricicca · junio 25, 2014

    sigue vivo en su legado y en cada una de esas cosas hermosas que hizo por el projimo…
    Un abrazo!!

  20. Milko Martorana · julio 5, 2014

    Excelente lo escrito por ti me hizo recordar lo vivido cuando fui miembro muy activo del centro científico, recuerdo los innumerables viajes realizados al parque Terepaima o de Guayamure,los diferentes lugares cercano a Barquisimeto y la dos veces que fui a Perija (Edo. Zulia) con el Hno. Miguel. Las primeras cajitas para exhibir las mariposas casadas en esos viajes inolvidables las fabrique junto a Nayib Kilzi, Sergio Motter y el chino Jesús. Hoy en día tengo una cajita con varias mariposas casadas por mi y con dos bolitas de Naftalina, la tengo porque el hermano Miguel nos permitió llevarnos una como premio por haber fabricado como unas veintena un Sábado bien caluroso. Ahora la observo despues de 30 años y es el recuerdo y legado de una persona maravillosa y por la cual su enseñanza fue determinante para mi, pasar por el centro científico y vivir tantos momentos juntos con el Hermano Miguel fue determinante para mi formación. Un gran abrazo a Vincen y Lucia, ya que fuimos muchas veces de excursión con el Hno. Miguel…Gracias por hacerme recordar a ese ser tan especial que tuvo la gran familia La Sallista…

    • Lucía Ciccaglione · julio 5, 2014

      Sin dudas son hermosos recuerdos esos viajes y excursiones, donde nos divertimos mientras aprendiamos. Un fuerte abrazo para ti también.

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